Lujo y Extravagancia
En estos ultimos años los viajeros que hacen turismo de lujo buscan experiencias únicas, la mejor calidad posible y el precio suele ser una cuestión secundaria a la hora de organizar sus vacaciones. Además presentan un alto grado de fidelización ya que acostumbran a repetir destino y alojamiento, con lo cual se convierten en los clientes más codiciados del sector, tanto para los operadores y agencias de viajes, como para las compañías de transporte, hoteles y empresas especializadas en oferta complementaria de alto rango.
El concepto de lujo ha variado con el paso de los años. “Hace cuarenta años, los camareros iban de smoking y en los hoteles toda la comida se servía con guantes blancos, hoy en día eso se considera un lujo”. Sin embargo, hay otros ejemplos en los que ocurre lo contrario: “hace un siglo, las habitaciones no tenían baño, normalmente eran compartidos y hoy en día incluso un hotel de una estrella está obligado a incluir el baño individual en el alojamiento”. Tampoco hace falta volver tan atrás en el tiempo para apreciar los cambios, a principios de esta década, una televisión de plasma era tecnología punta al alcance de muy pocos “hoy las encuentras en hoteles de dos estrellas”.